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La regata Puig Vela Clàssica Barcelona se consolida en su décimo aniversario como uno de los circuitos de vela clásica más importantes del Mediterráneo

josep manuel vives 22 Julio, 2017

Este año ha tenido lugar la décima edición de la regata Puig Vela Clàssica Barcelona, una competición que ha celebrado sus diez años de vida con récord histórico de embarcaciones y una emocionante lucha ofreciendo un espectáculo competitivo de primera categoría y con un desenlace reñido hasta el último minuto

Entre el 12 y el 15 de julio las aguas de Barcelona han sido testigo de un espectáculo de la náutica más pura. Los más de 50 barcos participantes –llegando a récord de inscritos-  llegados de 12 países diferentes casi un millar de navegantes, han convertido a la ciudad, un año más, en la capital mundial de la vela clásica y de época.

Cerca de un millar de regatistas procedentes de España y países como Francia, Reino Unido, Italia, Malta, Uruguay o Argentina, competirán en las aguas de la capital catalana ofreciendo un espectáculo único de la náutica más pura.

Una edición de aniversario con embarcaciones únicas que han marcado la historia de la vela deportiva

Este año la Puig Vela Clàssica se vestía con sus mejores galas para celebrar la décima edición. Por primera vez los cinco vencedores de la anterior edición (Moonbeam III, Alba, Guia, Sonata y Marigold) defendieron el título con suerte dispar, y la flota vio el estreno de los italianos Il Moro di Venezia I y Corsario II; el impresionante Big Boat Xarifa 1927; el francés Saggitarius, así como del argentino Cippino que además se estrenaba en aguas europeas. También cumplió década el Gipsy, que celebraba sus 90 años y sigue sin perderse ninguna edición de la Puig Vela Clàssica Barcelona.

Durante las tres jornadas de competición el viento quiso sumarse a las celebraciones, soplando siempre por encima de los 10 nudos de intensidad y solo provocó el segundo día un corto aplazamiento de la salida. Los regatas combinaron un recorrido costero de 17 millas el primer día con sendos recorridos de boyas (entre 10 y 13 millas) en las siguientes dos jornadas, discurriendo todos ellos frente a las playas del litoral barcelonés.

La edición más disputada

La calidad de la flota y su alta competitividad dieron una buena muestra en esta edición, ya que cuatro de las cinco categorías comenzaban la última y decisiva jornada con empate en los primeros puestos.

El Moonbeam III volvía a inscribir su nombre, y ya van seis, en el palmarés de la flota Big Boats que asiduamente compite en esta prestigiosa regata internacional. De nuevo su máximo rival fue el Moonbeam IV, que arrancaba con una victoria el primer día, para ceder luego las dos victorias parciales al laureado ganador. El Cambria italiano, finalmente tercero, les presentó batalla, pero no puedo doblegarles en ninguna de las clasificaciones parciales. Otro tanto hizo el Xarifa 1927, quien debió conformarse con la cuarta plaza.

El Guia defendió con éxito el título en Clásicos 1, donde destacaba el estreno de Il Moro di Venezia. Pese a imponerse con claridad en la primera prueba, el debutante perdió fuelle mientras el Guia le empataba tras la segunda manga y le doblegaba en la tercera y última prueba. Tercero fue otro debutante en Barcelona, el francés Saggitarius, que con una tripulación poco numerosa y con importante presencia femenina navegó muy bien en su estreno, demostrando su buen hacer. Gracias a vencer la última prueba, el Corsario II puso ser cuarto tras superar al Samarkand.

En Clásicos 2, el Alba también se hacía con su sexto trofeo de la Puig Vela Clàssica Barcelona, en el particular duelo que mantiene con el Moonbeam III en aras de ser el más victorioso del palmarés de la regata. Sin dar opciones en ninguna prueba, se impuso en los tres  parciales. Tras él compitieron estrechamente el Kanavel y el Margarita Estalindalamar, siendo éste segundo en la clasificación final al sorprender al Kanavel en la última prueba y arrebatarle el subcampeonato. El Atrevido y el Diana completaban el Top 5 de la categoría.

En la categoría Época Cangreja los máximos honores fueron para el Kelpie of Falmouth, que decidió su victoria por un solo punto frente al Marigold, muy cerca de defender con éxito el título logrado en la pasada edición. Tras los dos protagonistas se situaba cómodamente el Malabar X, mientras el Marigan era cuarto al superar por un punto al Gipsy y al Veronique.

El Época Marconi Sonata tampoco pudo repetir como vencedor en la categoría más reñida y numerosa de esta edición. Mientras en Big Boats, Clásicos 1 y Época Cangreja partían igualados el último día dos candidatos, en los Marconi lo hacían las tres embarcaciones Cippino, Fjord III y Argyll. Manteniendo un intenso duelo en la prueba final para dirimir el desempate, finalmente fue el argentino Cippino quien se imponía al uruguayo Fjord III y al británico Argyll. Siguiendo al trio de cabeza se clasificaban el Circe, Oiseau de Feau y el Sonata.

 Algunos de más de un siglo, otros “sólo” cumplen 90 años

Esta décima edición supone un importante hito para el Gipsy de “Petete” Rubio, que celebra el 90 aniversario del barco.  Fue la única embarcación de uso civil que se construyó en el astillero Echevarrieta y Larrinaga (Cádiz), que era de uso eminentemente militar. Durante la Guerra Civil actuó como barco espía para el bando nacional entre los cabos de Creus y La Nao. Todavía figuran en los palos marcas de metralla de las dos veces que fue tiroteado.

“El barco lo compró mi familia en 1951. Eran muy aficionados a la vela y buscaban un velero con estilo y que navegara bien. Vieron el Gipsy, les gustó y decidieron comprarlo”, asegura Petete Rubio y añade “es una goleta singular, con muchas historias en sus maderas. Lo restauramos en 1969 y en 2006, preservando en ambas reformas las dos balas que encontramos incrustadas en el casco.”

El Gipsy ha participado ha participado en las diez ediciones de la regata Puig Vela Clàssica Barcelona. “Nuestra idea es aprovechar esta regata para festejar el aniversario del Gipsy y, por supuesto, nos gustaría ganar este año, sería la guinda del pastel. Además, como detalle de la efeméride, la organización ha concedido el dorsal 90 al Gipsy para sumarse a la celebración” cuenta Petete.

Una representación italiana de excepción: Il Moro di Venezia I y la Armada Italiana

Entre los veleros que debutan este año en la regata Puig Vela Clàssica Barcelona, destacan los italianos Il Moro di Venezia I y el buque de la armada, el Corsario II.

Il Moro di Venezia I fue el primer barco de la legendaria saga “Il Moro di Venezia” del magnate italiano Raúl Gardini, que  puso a Italia en lo más alto de la vela mundial con una serie de veleros ultra competitivos y ganadores año tras año de algunas de las pruebas más destacadas del circuito internacional, además de participar con éxito alcanzando la final de la Copa América.

En su estreno en la Puig Vela Clàssica Barcelona, Humberto Zocoa Rangome di Montelupo,  navegante y vela mayor del barco, cuenta que “conocía muy bien y me encantaba esta regata tras regatear muchos años a bordo del Amorita y del Peter y no dejaba de insistirle a mis compañeros de Il Moro de Venezia que teníamos que competir aquí. Este año por fin lo he conseguido y no puedo estar más contento. Disponer de este maravilloso velero ganador de tantas pruebas en la costa barcelonesa es un verdadero honor.” Añade que “en Il Moro di Venezia ante todo somos un gran grupo de amigos, muy coordinados y estamos muy satisfechos de estar empatados en el liderato de la categoría de Clásicos 1”. En cuanto a los dos días de regata Humberto asegura que “para nosotros han resultado muy positivos  gracias al magnífico viento del que hemos disfrutado y que tan bien va para nuestro velero”.

Por su parte, el Corsario II, fue diseñado y construido para la Academia Naval italiana. Este velero compite en las mejores regatas del Mediterráneo y sirve a su vez  de barco de entrenamiento por los cadetes de la Academia naval de Livorno. Comisionado por la misma marina italiana y capitaneado por Simone Giusti, el Corsario II navega por primera vez en aguas barcelonesas. “Hace tres años vinieron nuestros compañeros del Stella Polare y nosotros teníamos ya muchas ganas de hacerlo”, asegura Giusti y añade que “La Puig Vela Clàssica Barcelona nos está resultando una regata muy bonita, con mucha ola y viento, lo que hace muy exigente la navegación. Si a esto le añadimos el que se dispute en una ciudad como Barcelona, esta competición es irresistible para repetir año tras año”.

Con respecto a su velero, Simone afirma que “al tratarse de un barco escuela de la marina, la tripulación está en constante cambio. En este velero clásico, donde todo es manual, requiere mucha fuerza, constancia y dedicación, por lo que supone una formación extraordinaria para nuestros marines”.

 

  • Edición periodista Jussara Maria Pires de Moura 
  • Imágenes cortesía de ©Martinez StudioX Regata Puig Vela Classica

 

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